18.11.12

Mudanza

Creo que comenzar una nueva etapa implica comenzar un nuevo blog.

Me mudo de casa virtual para empezar esta nueva vida.

Nos vemos allá.

http://chicalatinoamericana.wordpress.com/




10.11.12

Abismo de presente

¿Cómo se deja una vida atrás y se inicia un nuevo viaje?

¿Vendiendo todo lo que se tiene, tal vez?

¿Explicado a la gente que uno va a dejar que vale la pena el esfuerzo?

¿Tratando de pagar todas las deudas?

¿Pensando en qué destino tendrá cada planta?

¿Quién me va a ayudar a desmantelar esta vida?

¿Qué flete va a cargar con mi pasado?

¿La obra social hay que darla de baja? ¿Hay que renunciar a todo?

¿Hoy, mañana, en un mes?

No se puede salir y nada más. Hay mucho trabajo por hacer...

Y cuando vuelva, si regresara, nada será como fue...

Tal vez lo mejor sea no volver.

Intento mirar para adelante pero todavía hay un abismo de presente.


6.11.12

Crónica del Pozo

Como en "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" de Murakami, me metí en un pozo profundo y antiguo, y pedí que me sacaran la escalera. Me conecté con subterfugios que desconocía, que me espantaron, luché contra invencibles... 
Me vencieron muchas veces. 
Al final creo que sólo me castigué un poco, me di donde más me dolía, hice como el monje que se fue al desierto ayunando, o a la montaña, y un día decidió volver, o bajar. Tal vez porque encontró la espiritualidad, o a sí mismo, o lo que necesitaban encontrar. Yo, al revés. Encontré muchas cosas que sabía que estaban ahí, que sabía que no me iban a gustar; no encontré espiritualidad; ni siquiera a mí misma. Me alejé de mí en el pozo. Tal vez para convencerme de que desde un principio ya sabía dónde tenía que estar. 
Ahora entiendo por qué en los últimos años me gustó tanto leer a Murakami. 
Bueno, ya viví demasiado tiempo en este pozo, es hora de emerger. Afuera me esperan sueños que dejé hace 10 años. ¿Me reconocerán? 
Gracias a los entrañables que siempre me reconocieron como aquella "otra", a pesar de verme en el pozo; con algunos hasta me pelée por obstinarme en quedarme ahí. ¿Me pasan la escalera? Cuando llegue al último peldaño, la tiro, como Wittgenstein recomienda. Por fin estoy contenta, así que voy a dar un toque virtual a algunos queridos cómplices que me han visto a través de esta oscuridad, y con los que crecí y recorrí buenos tramos. 
Hubiera querido festejar con todos ustedes mis 30, pero como está lejos la mayoría, los voy a empezar a buscar por el mundo en los próximos años. Prometido.


(Pozo del Dinero en la Isla del Roble o Isla Oak (en inglés Oak Island) en el Condado de Lunenburg en el litoral sur de Nueva Escocia, Canadá en la costa del océano Atlántico... No es mi pozo, pero es un lindo pozo igual.)

1.11.12

Emios



Los Emios son seres extraordinarios aunque, generalmente, se ven como personas normales. A veces se nota a la legua que son Emios.

Una vez una Emia tuvo una idea. Había un Emio que pensó casi lo mismo a unas cuantas fronteras de distancia. Nadie sabe cómo sucedió que se cruzaron, aunque algunos aseguran que dos ideas similares, por más que estén distantes, se atraen. La cuestión es que se telecomunicaron por un sistema de ondas en el aire que suben hasta el cielo y luego bajan y trasmiten mensajes con polvos de estrellas. Por ese canal de estrellas se dijeron cosas. Y entre eso acordaron juntarse a charlar para ver qué podían hacer con esos pensamientos inquietantes.

El Emio y la Emia se encontraron en una ciudad gigante, donde las personas normales te dicen con la mirada: no me mires, no me toques, no me hables. Pero en esa ciudad también hay algunos otros que con la mirada se dicen: mirame, hablame, tocame. Son Emios, y como ya lo sabés, son pocos.

Hay un pequeño detalle, para eso hago esta digresión. El Emio tuvo que viajar cientos de kilómetros a dedo para ver a la Emia. La Emia lo esperó, pero como vivía en un internado donde los Emios no podían entrar, la Emia tuvo que recibirlo casi en la calle. Con solo mirarse supieron que tenían muchas cosas para decirse. Salieron a caminar por una vereda bulliciosa hasta encontrar una plaza. En la plaza el Emio sacó un mapa. La Emia se dio cuenta que no le iba a alcanzar el tiempo de ese día para decirle todo lo que pensaba al Emio. Entonces decidió seguir los dibujos de los mapas con él. De paso irían charlando sobre esos pensamientos.

Lo cierto es que recorrieron muchos garabatos juntos. Pero algo pasó. La cosa es que la Emia se quedó en un lugar y el Emio siguió. Lo que sí sabemos que pasó fue el tiempo. Y todo lo que él acarrea como un vendaval.

Ahora la Emia está teniendo otra idea genial. Y espera que un Emio esté pensando lo mismo, en alguna parte.

Hay una Emia que espera.

(Es una Emia prestada...)

23.6.12

Escribo por contradecir a la virgen impoluta del silencio...


Sólo intentos de mirar el mundo desde adentro, y de mirarme desde el mundo, y de que el mundo me mire, y de mirarnos entre mundos… Vale la pena, por supuesto. Intuyo que se trata del mismísimo misterio que irradia la vida.

Esta noche hay una charla de Ricardo Forster en Formosa. Tengo que pensar algunas preguntas para ver si hay oportunidad de entrevistarlo por motivos laborales. Leo sus textos en internet para no ser como la “virgen impoluta del silencio” que nombra Terry Eagleton. Mentira, los busco en internet, pero los leo impresos en hojas A 4 de 80 gramos (por metro cuadrado), no puedo con el “papel” digital, mis ojos se resisten. Me encanta tomar un resaltador y marcar las frases que me atraen o que me dejan perpleja; algunas dilucidan, otras me pueden servir y las anoto. Otras, son más de lo mismo.
Marco una frase entre tantas otras, y la copio, porque esta me saca del silencio y me devuelve a la escritura. Dice Ricardo Forster: “en función de una supuesta lógica federal lo que se vino a desplegar es lo que el neo-liberalismo forjó ideológicamente como la lógica de la fragmentación, esto es dividir, fragmentar, multiplicar en casi todos los órdenes. Se provincializó la educación, la salud, el uso de los recursos naturales, entendiendo que al fragmentar, al dividir, se habilitaba una decisión compartida. En el campo del movimiento obrero organizado, esta idea de la fragmentación sindical muchas veces es correlativa al debilitamiento de la capacidad de defensa y protesta, y de construcción unificada, de la clase obrera”.
Me lleva a pensar en varias cosas que me rondan. Una, es lo del “golpe de estado” en Paraguay. De entrada no me ha gustado lo del juicio político a Lugo, conociendo el caudillismo en ese país, y la notable militarización que se percibe entrando a Asunción. No sé qué tal ha sido Lugo como presidente, porque no lo he seguido. Debo confesar que mucho nos hemos reído de la famosa “máquina de hacer paraguayitos”... lo cierto es que me parece necesario tomarlo como ejemplo del dogmatismo inhumano de la iglesia católica, aunque creo que el hecho de no haberse mostrado abiertamente rebelde, siendo progenitor, cuando había jurado obedecer el mandato del celibato que siguen las autoridades católicas, no habla bien de este “cristiano”. No hace falta complicarse tanto: no hay contradicción moral más absurda que ser obispo y engedrar hijos. No sé qué pasó exactamente con Lugo, pero entiendo que en Paraguay se profundiza la existencia de terratenientes, la guerrilla, la corrupción, el narcotráfico… y claro, la desigualdad socioeconómica. Lo que no apoyo es ese juicio político en manos de unos pocos, que no sé de qué clase de gente se trata, pero sin dudas son quienes detentan el poder, ¿por qué no hubo un referendum popular, o algo así?
En fin, la realidad sin dudas es compleja. Pero quiero llegar al punto en que me he pronunciado en Facebook en contra del “golpe de estado” disfrazado en Paraguay, y he visto que ninguno de mis contactos paraguayos se ha pronunciado sobre el tema, ni a favor ni en contra; como si nada hubiera pasado. ¿Será el miedo?  ¿Será que están a favor de la destitución de Lugo? ¿Qué será? Y leo la frase de Forster y pienso en esta dualidad contradictoria y necesaria que es la división, por un lado, y la unión, por otro. La división representada en esta idea de Federalismo que enuncia el filósofo, pero que también se ve en la historia de la fragmentación de los países latinoamericanos: “divide y reinarás”, decía Maquiavelo, basándose en el “divide et impera” de los romanos. Y así se hizo, por ejemplo, la Guerra de la Triple Alianza. En este sentido, creo que, por una parte, está la necesidad de unirnos los latinoamericanos ante un hecho que a algunos nos resulta atroz para el pueblo, y por otra, me surge la paradoja de qué derecho tenemos de meternos a opinar cuando habitualmente nunca nos preocupamos realmente por el pueblo paraguayo. Vuelve la oleada de contradicciones y me duele, porque Formosa algunas vez fue Paraguay y Paraguay alguna vez fue Formosa. Está tan cerca, somos y no somos, nos queremos y no nos queremos, aunque, lo único cierto es que estamos divididos por una frontera. Cuando analizamos la historia, el paisaje, las costumbres, la cultura en general, lo natural, lo humano, estamos unidos. Lo que nos separa es contingente. Lo que nos une es más trascendente, aunque no eterno. Paraguay me duele y busco respuestas. No las tengo, pero está la inquietud, el miedo, la perplejidad de sentirlos tan cercanos y distantes a la vez.
La realidad es una profunda fisura, como el “yo” mismo, algo así decía Freud. Vivimos en un constante remolino de contradicciones, pero no por eso nos dejamos vencer, ya que, quizás por estar egocéntricamente divididos, tememos no encontrarnos en las grietas abismales de la existencia. Pero Cortázar halló una alternativa: buscar es nuestra marca, pensaba (o al menos eso recuerdo), buscar respuestas, buscar preguntas, y hallar más contradicciones, y ninguna respuesta. Pero no por eso dejaríamos de buscar, ¿no?.
También leía estas cosas y pensaba en Formosa, mi provincia. Por un lado está tan arraigado cierto patriotismo popular provinciano del "ser formoseño", y por otro lado cuántas contradicciones se  medespejan cuando nos vemos a nivel regional, ¿o será que tranquiliza sentir que las contradicciones se comparten? Y no hablo de Formosa como parte de un país, sino como parte de una región más compleja que no coincide con límites políticos. Cuánto tenemos en común con Chaco, Corrientes, Misiones, Paraguay, Bolivia, parte de Brasil, parte de Santa Fe… Tanto, tanto.
Y viajar te enseña eso, a situarte, a mirar un poco más desde lejos. Irse de la patria y volver, es como leer un buen libro y levantar la vista, y sospechar que hemos cambiado, que el mundo ha cambiado un poquito más… porque lo vemos un poquito desde otro punto de vista. Tal vez porque hemos saltado la grieta, o hemos cruzado un puente, pero el abismo no se borra ¿O por qué creen que los países poderosos les otorgan a sus docentes universitarios la posibilidad de tomarse un año sabático? ¿por qué los jóvenes de estos países terminan el secundario y viajan un poco por el mundo con el consentimiento de su gente, y vuelven a seguir estudiando, o se quedan estancados en alguna grieta de contradicciones, o a construir puentes?
Al respecto, también pensaba en la Unión Europea, tanta crisis, tanta crisis, pero no se nota tanta unión, la división sigue latente. Se habla de "los españoles", de "los griegos", no de "los europeos". Lo mismo que el Mercosur, como decía hoy un paraguayo en la radio, tanto hablar del Mercosur, y al final  Paraguay le provee por monedas de energía eléctrica a Brasil y a Argentina, mientras que ellos mismos tienen regiones sin luz. La misma contradicción que existe entre individuos y sociedad, también existe a nivel global entre países, entre regiones. Los que fallamos somos los habitantes, los escindidos egocéntricos terrícolas...
 
Todas estas cosas pienso, y muchas otras que no llegan a plasmarse en palabras. Pero respuestas no tengo. Sólo intentos de llegar a ninguna parte concreta. Sólo intentos de mirar el mundo desde adentro, y de mirarme desde el mundo, y de que el mundo me mire, y de mirarnos entre mundos… Vale la pena, por supuesto. Intuyo que se trata del mismísimo misterio que irradia la vida.

9.7.11

Mi textoteca interior

Cuando trabajo con los docentes en talleres de promoción de la lectura, generalmente les pedimos que narren su autobiografía lectora. Bueno, yo también hice la mía...

Esta soy yo, leyendo a los 4 años un libro muy aburrido...
Cuando era chica vivía en un pueblo muy pequeño. Alrededor había campo, casas diseminadas, una comisaría, una escuela primaria y otra secundaria donde mis padres eran docentes. Ese contexto fue propicio para que aprendiera a leer a los 3 años con tablitas de madera en las que mi mamá dibujó las letras; como no había guardería me la pasaba entre las aulas. Lo primero que leí fueron esas tablitas. Mi recuerdo más nítido y lejano es de cuando me llevaron a la ciudad a visitar a mi abuelo “el sabio”, un francés muy estricto y distante, y me dieron el diario La Nación que él leía habitualmente para que le leyera en voz alta y así se sintiera orgulloso de su nietita. Lo que más recuerdo es que esa situación me generó mucho temor y me sentía muy incómoda. Creo que así fue como empecé a entender la importancia de la lectura, era algo serio, algo de los grandes, algo que dejaba de ser divertido, dejaba de ser sólo un juego.

Pero antes, durante y después de ese momento inolvidable, recibí lecturas en voz alta, relatos y canciones por parte de mis padres y mis abuelos. Mi papá era un gran lector y un escritor incipiente. Nos leía antes de dormir con una vela, porque en esa época teníamos sólo algunas noches luz eléctrica, historias de indios y vaqueros norteamericanos. Mi mamá siempre nos contaba el mismo cuento antes de dormir, mientras nos abanicaba con un diario por el calor cuando se cortaba la luz, era la historia de los tres chanchitos desobedientes. Siempre pedíamos la misma historia, creo que hasta hartarla, es que cada vez le salía una versión distinta, y eso era lo interesante. No sé si estos cuentos llegaron después o antes de los de vaqueros, pero son inolvidables, me refiero a los “Cuentos de la Selva” de Horacio Quiroga. Cómo nos reíamos con el loro pelado, cómo me intrigaron las picaduras de las corales en las patas de los flamencos, cómo me maravillaba cada vez que imaginaba a la tortuga gigante… Cuando empecé la carrera de Letras había un taller de ingresantes, la profe que coordinaba nos dio como consigna relatar qué nos leían cuando éramos niños. Todos nombraron títulos de cuentos clásicos más bien europeos, yo dije "Cuentos de la selva" cuando fue mi turno y, lamentablemente, porque fue muy frustrante, la profesora se burló de mí como si le estuviera mintiendo. Me quedé muda, sentí que era un pecado que me hubieran leído eso y no "Caperucita Roja" o "La bella durmiente"…

Así veo yo al loro pelado de "Cuentos de la selva" de Horacio Quiroga

Mi papá siempre me compró revistas Billiken y Anteojito; religiosamente íbamos a la ciudad más cercana todas las semanas a proveernos de material de lectura para todos porque no había librería ni canales para ver en la tele, sólo un par del Paraguay, pero con una programación muy pobre. Teníamos tantas revistas de todo tipo que ya no teníamos donde guardarlas: National Geographic, revistas de diseño de casas, Patoruzú y Patorucito, historietas de Disney, de autos, de todo un poco. Sólo en las vacaciones íbamos más lejos a ciudades más grandes y pasábamos por librerías ¡de libros!, entonces volvíamos con varios cada uno bajo el brazo. Recuerdo una vez que fuimos a Brasil y yo lloré, chillé, patalée para que me compren, aunque estuvieran en portugués, las historietas de el Pato Donald y sus tres sobrinos, y otra de Mickey y sus tres sobrinas. No sé cómo hice, pero me las leí en portugués y las entendí, eran tan copadas que no me las quería perder. Los libros que más disfruté fueron los de una trilogía llamada “Ami el niño de las estrellas” de Enrique Barrios, porque fue mi primer contacto con el amor en la literatura. Desde entonces sólo quería leer novelas de amor para niños y jóvenes, y mi papá me daba el gusto.

"Ami, el niño de las estrellas" de Enrique Barrios (Tomo 1 de una trilogía)
En mi adolescencia Cortázar fue crucial, "Rayuela" era mi biblia. Cuando ya me decidí por estudiar Letras descubrí la Filosofía, leía mucho, me gustaba, nos juntábamos a discutir conceptos filosóficos, escribíamos, publicábamos, era un lindo ambiente intelectual, eso fue en Salta. En esa ciudad hay un hermoso parque donde se toma el teleférico al cerro San Bernardo, por ahí cerca hay muchas casillas donde venden libros usados, descubrir ese lugar me convenció de que si en Salta se vendía libros usados en la plaza, era un buen lugar para vivir. Ahí me compré muchos libros, los que mejor recuerdo son "Romancero Gitano" de García Lorca porque tenía una profe de literatura española que realmente te hacía amar lo español; y un libro de Platón con varias obras antologadas donde leí la teoría de la caverna, la definición del amor homosexual como estrategia para la guerra que me sorprendió mucho, la amenaza que representaba la cultura escrita para la memoria de los pueblos, entre otras cosas. Mientras, trabajaba gracias al francés, lengua en la que también leí muchas revistas y un libro inolvidable y difícil: “Colomba” de Merimée. Trabajé  en hostales salteños que se llenaban de jóvenes de todas partes del mundo. Ese intercambio fue muy rico, incluyó libros, relatos de viajes principalmente. Una vez se me enamoró un belga y me regaló un libraco en francés que había leído mientras cuidaba gatos monteces en la selva boliviana, lo guardo como un tesoro insólito, pero todavía no lo leí.

"Rayuela"de Julio Cortázar
"Vagabundeando en el eje del mal" de Juan Pablo Villarino

No puedo olvidar "Memorias del fuego" de Eduardo Galeano. La trilogía completa siempre estuvo en la biblioteca de mi casa, pero sólo me gustó el tomo 1, "Los naciemientos", que cada tanto vuelvo a leer. La historia de América contada otra vez desde un punto de vista latinoamericanista, hizo que existiera este blog, con este nombre: "Chica latinoamericana".

Llegó mi turno y viajé a dedo hasta Ecuador con un novio que había publicado sus propios libros de relatos de viajes (en algunos aparezco porque antes ya habíamos viajado juntos). A él le fue muy bien, por suerte, y sigue viajando por el mundo y escribiendo. Durante ese viaje que duró meses, leí dos libros que "solté" en el camino, con un montón de mensajes escritos por mí en sus hojas, esperando que quien lo encontrara me escribiera un e-mail, pero eso nunca ocurrió, igual todavía no pierdo las esperanzas, porque dejé muchas huellas de ese viaje escrito en esos libros, ojalá algún día vuelva a verlos, siento un poco de nostalgia al haberlos abandonados así, a uno en una "gasolinera" de Máncora, Perú, a otro en un bar de Copacabana, Bolivia. El primera fue"El albergue de las muejeres tristes" de Marcela Serrano, chilena, que me pareció muy triste para el viaje que estaba haciendo, pero de todos modos me dejó con muchas ganas de conocer la Isla de Chiloé en Chile; alguna vez iré a ver si la imagen de mi memoria en algo se parece a la imagen real de ese lugar. Ah, a ese libro lo compré en el parque de libros usados en Salta, que fue el primer lugar donde paramos cuando inició el viaje. El otro libro fue "El paraíso en la otra esquina" de Mario Vargas Llosa, cuando lo compré en una edición pirata en las hermosas playas bohemias de Máncora, Perú, todavía no era premio Novel. Ese libro me encantó, es el que más extraño, mezcla la vida de dos personajes, el pintor francés Gauguin, y su abuela franco-peruana Flora Tristán. Fue muy divertido viajar por Perú leyendo un viaje entre Oceanía, Francia y Lima. Encima a la vuelta volví a pasar por Lima y me encontré parada en la calle Flora Tristán! fue muy emocionante...

"El albergue de las mujeres tristes" de Marcela Serrano


"El paraíso en la otra esquina" de Mario Vargas Llosa


Mi papá también siguió escribiendo, pero no podía leer sus textos porque no podía separar la idea de padre de la de autor, no podía entender algunas cosas que mi papá escribía, y la realidad y la ficción se me confundían. Ahora, por suerte, ya puedo entender muchas de esas cuestiones, creo que he madurado en ese sentido, como lectora. Al menos un poquito.

"Como si todo fuera poco" de Humberto Hauff
Qué más… Antes, cuando era adolescente (lo fui hasta los 25 más o menos), “Rayuela” era mi texto sagrado, después de un tiempo, cuando tuve que volver a leerlo en la facu, dejó de producirme cosquillas en la panza, las otras obras de Cortázar tampoco me sacudían, y sentí como un desengaño amoroso literario.  Paradójicamente, Borges no me gustaba, cuando terminé de leer “Rayuela” había intentado leer a Borges, pero fue muy forzado porque no lograba disfrutarlo, y cuando tuve que leer nuevamente a Jorge Luis en la facu, el mismo año que releí “Rayuela”, me enamoré de Borges y pude disfrutarlo muchísimo. "El libro negro" de Orhan Pamuk me hizo soñar con Estambul, una ciudad llena de magia y misterio, y la elegí para analizarla en mi último seminario de literatura de la carrera de Letras. Amo esa obra, y el trabajo que me llevó leerla y releerla, y escribir sobre ella. Fue un vínculo muy intenso.

"El libro negro" de Orhan Pamuk
Hacía mucho que un texto, a pesar de que siempre leo, no me movilizaba tanto, y este verano me reencontré con la sensación de amor a un libro en “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” de Haruki Murakami. Creo que hay un libro para cada momento de nuestras vidas, cuando ese momento ya pasó, tiene que reemplazarlo otro libro, al menos eso es lo que me pasa.

"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" de Haruki Murakami


Desde el año pasado empecé a descubrir, gracias a mi trabajo, el mundo de la LIJ (literatura infantil y juvenil). Me maravillan los libros-álbum, especialmente aquellos que están realizados por verdaderos artistas y que parecen más para adultos que para niños. Tal vez porque uno no puede saltarse etapas en la vida, en algún momento las tiene que vivir, y como yo no tuve tantos cuentos para niños en mi niñez, ahora los estoy disfrutando. Lo mejor de la LIJ es el efecto de leer un libro en voz alta a un niño, compartir ese momento es realmente mágico, porque uno ve cómo va dejando una huella, y todos queremos dejar una impronta constructiva en esta vida. Es maravilloso. Cada día me enamoro más de la literatura porque siempre hay algo nuevo por descubrir en ella.

"Inmigrantes" de Shaun Tan

"El árbol rojo" de Shaun Tan

Acerca de la ficción

Me gusta mucho una definición de Bruner cuando se refiere a los mundos posibles. Él dice algo así: que la literatura y las narraciones en general, representan las vicisitudes de las experiencias humanas, y esa es la descripción sobre el concepto de ficción que mejor me satisface.

Eso de que la ficción es un simulacro de la realidad que conlleva cierta carga de verosimilitud, es una explicación muy interesante, muy aceptada, muy difundida; yo misma colaboro en su diseminación; pero en el fondo de mí tengo la sospecha de que no es más que una formalidad que sigue rigurosos métodos de investigación para tratar de explicar lo inefable. Siempre se opone ficción a realidad, porque el mundo occidental se basa en sistemas de oposiciones dicotómicas, pero en el fondo de nosotros, todos sabemos que la ficción forma parte de la realidad, y a veces ocupa un lugar privilegiado. 

Sin dudas, cuando hablamos de literatura, lo primero que hacemos es clasificar los textos ficcionales frente a los no ficcionales. Y no está mal, pero es sólo un método establecido para estudiar tantos textos que cargan en su entramado las vicisitudes de las experiencias humanas. Pero no debería ser el único, algún día se impondrá otro punto de vista para analizar esas cuestiones, otro enfoque, quizás. Por ahora nos basamos en que lo que es ficción no es real, pero no está ajeno a la realidad. Y si nos referimos a literatura infantil, con más razón recurrimos a esta clasificación, ya que los niños muchas veces necesitan saber, creer y reconfirmar que hay cosas que sólo suceden en los cuentos que no existen fuera de ellos. Por lo tanto, creo que es una definición necesaria.

Al respecto, el fin de semana estuve leyéndoles cuentos en vos alta a los niños en una feria del libro local. Dos amiguitos de 5 años se acercaron a mí para que les leyera cuentos de terror porque según ellos y sus padres, es el género que les fascina. Entonces les leí uno, después me pidieron otro y otro; ellos mismos los elegían. Yo les preguntaba si no les daban pesadillas, porque a mí sí me las producían, y uno me dijo: "Yo sí tengo pesadillas, ¡pero me encantan!". Sin embargo, cuando llegaban los momentos de mayor "terror", por decirlo de alguna manera, el amante de las pesadillas me preguntaba muchas veces muy preocupado: "pero eso no ocurre en la realidad, ¿cierto?, sólo en los cuentos ¿cierto?" y lo repetía muchas veces mientras yo pensaba qué responderle. Ese niño necesitaba creer en la ficción; entonces, yo le ofrecía esa herramienta para defenderse de sus temores. Y me creía, supongo que porque fui sincera con él, le enumeraba las cosas que sí formaban parte de la realidad y las que formaban parte exclusivamente de la ficción, y le aseguraba que yo, que había viajado mucho, nunca lo había visto, que eran sólo cuentos, y así podíamos avanzar en la historia; pero sólo así, creyendo en la ficción, y reconfirmándola.

Por eso un buen texto muchas veces nos interpela, nos atrapa, nos engancha, nos transforma, nos deja perplejos, porque generalmente toca esas cuestiones existenciales de un ser humano en su vida cotidiana, que son las que Bruner denomina "vicisitudes". La ficción nos ayuda a entendernos mejor, o a desconcertarnos algunas veces en que los textos nos incomodan.

* El gato de las fotos se llama Tito, ga-Tito. Es albino. El libro que devora es "Una caperucita roja" de Marjolaine Leray. Lo recomiendo para niños y grandes ya que es una versión muy novedosa y divertida.

8.7.11

Aventuras por el lejano oeste formoseño

Entre el 2009 y el 2010 tuve la oportunidad de vivir 9 meses en El Potrillo, Formosa, en una comunidad multicultural. Pasé inolvidables momentos. Acá quiero compartir uno de ellos. Con mi amiga montaraz, Rosa, recorrimos en moto un tramo que ella conoce bien, entre El Potrillo y La Banda, por unos senderos que usan  más que nada los pobladores locales y algunos contrabandistas que traen cigarrillos de Paraguay. Acá les mostramos la versión femenina de la aventura. Inolvidable, especialmente al final, donde verán esos enormes yacarés, para la úlitma foto ya me había quedado sin baterías, al menos pude registrar parte del centenar de lagartos que reposaban tranquilos a unos metros de nuestros pies, mientras tomábamos tererés templados a temperatura ambiente por falta de electricidad. Espero que les guste tanto como a mí volver a ver estas imágenes.

¿Qué es ser ciudadanos?


Me preguntaron qué creo que es ser "ciudadano". Esto fue lo que pensé:
Ser ciudadano es tener la obligación de cumplir con innumerables reglas (implícitas la mayoría, explícitas el resto) y compromisos para poder convivir en sociedad lo más armoniosamente posible; aunque sabemos que eso no siempre es "posible". A su vez, se supone que como ciudadanos tenemos derechos que intentan mantener en equilibrio, o lo mejor "posible", nuestra calidad de vida como seres humanos y seres sociales que somos. Resumiendo, el ciudadano se relaciona con reglas, que pueden ser obligaciones o derechos.

Una persona sola en una isla pienso que no puede ser ciudadana por sí sola, debería haber al menos dos personas para que se establezca esta identidad. Pienso que es una identidad que surge de una relación.
Además, como dice mi abuelo, un derecho nace sobre un deber cumplido. Aunque sabemos que en la realidad a veces cumplimos con muchos deberes sin recibir los derechos mínimos. Esto sería un caso de explotación ciudadana. El caso inverso es alguien que tiene demasiados derechos y que no cumple con obligaciones ciudadanas mínimas que busquen mejorar las relaciones sociales, esto ya sería un caso de "ñoquismo" o de ciudadano explotador.
Sabemos que en nuestras comunidades hay todo tipo de ciudadanos. Por eso la noción de ciudadanía podría estar estrechamente vinculada con la idea de diversidad.

Ser ciudadanos es ser parte de ese famoso "sistema" del que a veces queremos escapar o del que renegamos. Pero ese sistema es sobre todo una red de relaciones entre ciudadanos, que acuerdan -supuestamente- o que al menos comparten determinados modos de ser en el mundo que involucra a esas reglas. El ciudadano está atrapado en la red. Y teme la llega apocalíptica de una señora araña que lo devore. El ciudadano, en ese sentido, es indefenso y está siempre a la defensiva. En eso de estar a la defensiva, algunos se pasan de protestones y se olvidan que además de reclamar hay que ponerse a hacer cosas útiles. Ser ciudadano es ser útil dentro del sistema.

Creo que la única forma de escapar del sistema es yéndose uno a vivir solito a una isla. Pero esto me parece que tiende a deshumanizar a un sujeto. De alguna manera la ciudadanía tiende al humanismo.

Uno no elige ser o no ser ciudadano, así como uno no elige nacer. El ciudadano es un ser abyecto, y debe encontrarle sentido a su existencia como tal, ejerciendo lo mejor posible, según su visión del mundo, su propia ciudadanía. Uno no elige ser ciudadano pero puede elegir qué tipo de ciudadano ser en el mundo.

La democracia (un conjunto de ciudadanos) se vale del ciudadano para tener a quien echarle la culpa cuando un gobierno produce estragos en la sociedad, pero el ciudadano no es adivino, cuando elige a sus gobernantes se la juega, o juega con el azar, pues uno puede predecir lo que hará en el futuro otro ciudadano. El ciudadano súper dotado no existe. Sólo existen ciudadanos más justos en su rol y otros menos justos.

Como dice Habermas en su teoría de la acción comunicativa, la comunicación social tiende al entendimiento entre los sujetos, si no es así ya no se trata de una acción comunicativa, sino de una acción estratégica en favor de intereses individuales y no sociales. Hay mucho de estrategia en las acciones ciudadanas y hay menos acciones comunicativas en favor del entendimiento social. Creo que, en ese sentido, la lectura, la actividad de los ciudadanos mediadores de la lectura, es una acción comunicativa, que tiende al entendimiento social, o en todo caso, tiende a cosas buenas y bellas. Pero sin dudas, muchas veces, incluso cuando elegimos un libro en una librería, seguramente que algo de acción estratégica hay en nuestras decisiones como ciudadanos.
El ciudadano es una quimera, un ser imprecisable de muchas cabezas.



Hay muchas formas de construir ciudadanía, formas positivas y formas negativas, la presencia de los libros como transmisores de saberes culturales en la formación de un ciudadano, es una manera significativa de construir ciudadanos. No es vital, pero sí radical.

Podría decirse tanto más...

Yo construyo mi ciudadanía leyendo, y lo que más me gusta es leerles libros a los niños. Porque sé que es un regalo para muchos de ellos. No hay nada más bello que eso. Pruébenlo, los niños les agradecerán. Pero ojo, libros para disfrutar, no libros sobre derechos ni obligaciones... El ciudadano crece disfrutando.



Vuelos azules

Celestino (Thraupis sacaya)*

Me gustan mucho las aves. Últimamente he aprendido a prestarles mayor atención. Mi región está llena de aves, tanto es así que la próxima Reunión Argentina de Ornitología se va a hacer en Formosa, la ciudad donde vivo por ahora. Quiero compartir algunos avistajes que pude ir filmando en el campo. Estos son celestinos, algunos les dicen "naranjeros" pero esos son otros. Estos son bastante fáciles de ver, sólo hay que prestar mucha atención cuando anden por zonas arboladas.

Quiero aclarar que los cantos del video son agregados, los bajé de una página de ornitología, porque cuando los filmé estaban calladitos, compartiendo la rama con unos cardenales. El video es bien casero, en vivo son más hermosos. Lo que escucharán es el canto típico de estos pajaritos, aprender a reconocer el canto ayuda a encontrarlos para poder observarlos. La naturaleza está llena de tesoros como estos. Hay que apreciarlos y cuidarlos.

Muchas veces en los negocios de mascotas hay jaulas llenas de aves bellísimas y dan ganas de tenerlas en casa, pero si aprenden a observar la vida de las aves en libertad, nunca tendrán ganas de encerrarlas. No seamos tan egoístas, no compren aves, mejor cuidemos el ambiente para que vivan entre nosotros. Es más divertido salir a "cazar" con prismáticos o cámaras a estos animales que tenerlos todo el día en casa entre rejas.

El otro día abrí mi ventana en plena ciudad y había una pareja de celestinos en el árbol más cercano. No pude fotografiarlos porque se fueron muy rápido, pero esos momentos son mágicos. Qué bueno vivir en un lugar tan lleno de aves de todo tipo, incluso en la ciudad.



*Como no tengo una lente adecuada, no tengo buenas fotos de este pajarito, por eso la tomé prestada de la página de Aves Pampa donde pueden ver más fotos.