20.1.08

Desde Paracas, Perú

Al atardecer, gaviotas y un barco en Paracas desde el frente de la casa de Silvio...
Unas de las islas donde van los turistas a ver lobos marinos guiados por Silvio...
Juan con cara de querer probar pisco macerado con coca, preparado por Silvio para un concurso...
Silvio, un bohemio peruano campeón del pisco sour a punto de hacernos degustar el pisco puro...
La carpa frente al mar donde dormimos con el sonido de las olas y gaviotas...
Juan frente al mar al atardecer...
Máquinas que extraen gas y petróleo ¡frente a la casa de Silvio! (no sé cómo es el nombre técnico de esos monstruos, pero de noche parecen ciudades flotantes por las luces...)
Ceci frente al Pacífico al atardecer...
Gaviota rayando frente a la luna llena...
Olas y península de Paracas...


Este es un mail que acabo de escribir a mi familia, para los que nos siguen a quí lo copio y pego censurando las intimidades familiares para no perder el contacto. Desde Lima espero poder subir fotos porque en este ciber de pueblo se complica...


...Estamos en Paracas, Perú, a unos 15 minutos de Pisco, donde fue el gran terremoto hace unos meses, ¿se acuerdan?. Ahora todo tranquilo por acá, por suerte. Por Pisco pasamos rápido de un taxi a otro (son "colectivos", como les llaman aquí, aunque en realidad son como remises que cargan pasajeros hasta llenar y te cobran el precio de un colectivo o bus urbano, o sea, muy barato...) Ese tipo de transacciones solemos hacer para salir de un centro urbano a la ruta para hacer dedo, pero ayer nos dimos el lujo de tomarnos taxis de 2 soles cada uno (como 2 pesos argentinos, aunque el Sol está más fuerte que el Peso) para llegar a Paracas donde nos esperaba un contacto. No nos quedamos en Pisco porque es un horror la destrucción que se ve, escombros por todas partes y mal olor, no sé si de cementerios destruidos o de fábricas de harina de pescado, o desagües cloacales en mal estado, pero ese ambiente no nos dio muchas ganas de quedarnos y pasando de un taxi a otro llevados por el movimiento urbano de gritos y bocinazos frente al mercado, no estuvimos ni 5 minutos pisando esa ciudad, y sin darnos cuenta ya nos tomamos otro minibus tipo combi hasta Paracas donde nos encontramos con el miembro de Hospitality que nos esperaba, un señor grande que es guía de turismo y que vive en su casita frente al mar con su madre y sus sobrinos de todas las edades...

Él es una persona muy interesante, viajó por todo el mundo (como Edgar, el miembro de Hospitality que nos alojo en Nasca); en general, los miembros de Hospitality Club es gente que recorrió mundo o que trabaja con turistas y que tiene una visión más amplia del mundo... Este amigo trabaja como guía, se llama Silvio, su mujer e hijos viven desde hace 4 años en Canadá, pero él recién ahora cree que va a poder tener los papeles para ir a encontrarse con los suyos... Silvio es ingeniero en pesca pero trabaja como guía de Paracas a unas islas donde se ven lobos marinos, pingüinos y otras aves. Cuenta que cuando fue la guerrilla en Perú con su familia se fueron a Venezuela porque él trabajaba para una empresa americana... Cosas así, historias interesantes... Pero lo más espectacular es que su casa está a unos 30 pasos del mar!!! Como Silvio tiene mucha familia en estos días de visita nosotros dormimos en una carpa que él nos tenía preparada con el sonido del mar a unos metros que tiene un ritmo de tres olas y un silencio, tres olas y un silencio, según nos hizo notar...

Tal como dice mi papá, el Pacífico es más verdoso que el Atlántico, y como estamos cerca de la línea del Ecuador aquí no hay marea que suba o baje, prácticamente ni se nota... Dicen que aquí cambió el mar con el terremoto, ahora está más alto en unas zonas y más alejado en otras, porque el fondo marino es el que sufrió cambios de relieve, entonces la sobrina de Silvio nos cuenta que el mar se acercó muchísimo a la casa, que antes tenían que caminar bastante para llegar al agua y cuando era la hora de comer su abuela los llamaba con señales de luces a travéz de un espejo...

Por la mañana fue un espectáculo la cantidad de pájaros que había en la playa comiendo lo que la espuma del mar había dejado sobre la arena gruesa: cangrejos, caracoles de todo tipo... Había pelícanos enormes!!! les saqué fotos pero desde esta máquina no puedo enviarlas... Además, Pisco es la cuna del pisco, el agua ardiente de uva que también fabrian los chilenos. Silvio, el año pasado, ganó la medalla de oro en el concurso de pisco sour de Paracas que es un trago que se hace con claras de huevo y jugo de limón, y esta noche va a hacer unos piscos sours para que probemos y a Juan le va a enseñar a prepararlos; de paso practicará porque en 2 semanas tiene un nuevo concurso... Para darle el toque original este año, decidió ponerle hojas de coca... veremos de qué se trata... Su mamá es una señora muy buena, pinta y hace collares para entretenerse con el mar de frente... Sus sobrinas me cuentan historias de almas en pena y seres mitológicos de Perú, lo cuentan con mucha certeza de que existen, hay uno que se llama jarjacha que es como un minotauro femenino, una especie de caballo con cabeza de mujer que pasea por la playa y las fábricas abandonadas, los niños aseguran que la vieron...

Esta mañana estuve mucho tiempo en el mar mirando los bichos y frutos de mar que dejaban las olas, también los pájaros y todo un ecosistema novedoso para mí, pero no me daban ganas de meterme porque hay muchas algas y piedras, además el agua es fría para mí, aunque aquí digan que esta playa es calentita en contraste con otras de la zona... Yo, paso, me conformo bien con mirar desde la orilla...

Íbamos a quedarnos sólo una noche en Paracas pero Silvio nos convenció de que frenemos un poco y nos quedemos una noche más, yo tenía muchas ganas así que accedimos. Mañana partimos a Lima donde tenemos otro contacto, un pintor con el que Juan y yo nos escribimos desde que nos conocimos, así que él está ansioso por conocernos en persona, por lo tanto calculamos que en Lima nos quedaremos unas 2 o 3 noches y después seguiremos rumbo al norte de Perú, siempre por costas...

Aquí refresca mucho al atardecer, mariscos no comemos aunque nos den ganas por los precios, además vamos comiendo cuando podemos, digamos que todavía no se dió la ocasión (excepto en Tocopilla, Chile). En Perú, en los menú baratos, se come puro papas, pollo y arroz, siempre con una sopa de entrada que te llena y al segundo plato no lo podés terminar... Ya añoramos un asadito...

La noche en Nazca de casualidad entramos a un restaurante chino, que en realidad no se anunciaba como tal en ninguna parte, pero el menú lo delataba y reflejaba la nfluencia oriental en los peruanos. Comimos riquísimo, barato y abundante por entrar a un lugar donde vimos que estaba lleno de gente local: fideo con arroz pero prearado de forma exqusita, no sé de qué manera... De entrada nos habían dado una sopa de jengibre (¿se escribe así?) y yo pensaba que eran papas y le mandé un mordisco, ¡híjole! La verdad es que no pude comer ni la tercera parte de la porción y me daba pena porque por fin estaba comiendo algo sabroso... Se nota mucho la influencia china en Perú, todas esos taxis triciclos a tracción humana y a motor que se ven en China, y esas combis chiquitas, todo eso abunda en todos los pueblitos, impresionante.

Hoy unas niñas de la casa nos invitaron chicha, que es una bebida que se hace de maíz colorado (se usa el jugo frío que queda luego de hervir el maíz) mezclado con azúcar y limón, muy rico...

En los cruces donde solemos hacer dedo hay muchos puestitos que venden de todo, entre eso probamos un choclo hervido que yo pensaba que iba a ser como los de las playas de Brasil, pero nada que ver, los granos son gigantes y se nota que fueron hervidos en agua con mucho anis, y te sirven con un trocito de queso... Les tenía unas ganas pero ya los probé, y no sé, no lo volvería a comprar, ya lo comimos una vez y con eso estuvimos de acuerdo en que alcanzaría para todo el viaje...

El otro día un camionero nos invitó a almorzar en un parador y Juan comió camarones de río, yo pedí unas papas con nombre extraño que al final sólo eran papas gigantes hervidas, con un huevo entero hervido y una salsa verde y picante encima, pero más que eso no probamos cosas raras todavía porque para eso hay que pagar más; generalmente comemos donde los camioneros (abundante y barato) o vamos donde se amontona la gente local... Los camioneros siguen siendo la mejor opción, en los colectivos no se ve el paisaje y son medio brutos los que te cobran los pasajes y eso, a veces te quieren cobrar el pasaje por la mochila, y eso es un abuso, por suerte en Perú una sola vez tomamos un colectivo... Los camioneros siguen con sus historias, algunos hasta nos ponen su aparato de DVD portátil que usan cuando descansan para que veamos documentales, nos hacen escuchar todo tipo de música para que conozcamos diferentes géneros, se interesan por atendernos bien y conversar de cosas de su país y del nuestro. En general, se nota que es gente trabajadora y humilde, yo desconfiaba al principio, pero ahora me caen muy bien. Nos tocaron 2 camioneros medio viejitos de rasgos negros con los que me encariñé porque eran bien alegres y contaban lindas historias, van bailando y cantando cuando manejan, uno de ellos iba con su nietito de rasgos aindiados de 10 años, él iba dibujando en un cuaderno su diario de viajes con su abuelo, un espectáculo... Hasta Nazca fuimos con ellos y esa ruta fue hermosa porque por fin tuvimos costa marina toda la ruta.

A partir de Arequipa (Perú) se empieza a poner más lindo, pero igual sigue la montaña, todo el camino es de cornisas y curvas, recién a partir de aquí, Ica, Paracas, nos dice la gente que se pone más llano y recto, y hay más valles verdes de plantaciones que da gusto verlos (sandías, uvas, arroz, entre lo que pude distinguir...)


Bueno, podría contar mil cosas más pero es hora de salir de este ciber y seguir disfutando, Silvio nos espera para los piscos....

Pronto pondré fotos e iré alternando los días que quedaron atrás con cosas más actuales para no atrasarme tanto.


Hasta pronto...

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