19.2.09

Historias de Guayaquil


CAPITAL PORTUARIA DE ECUADOR
-Por Cecilia Hauff-
Entre enero y febrero de 2008, hice un fugaz viaje haciendo autostop (a dedo) por países de Sudamérica con Juan Villarino, trotamundos. Durante el periplo fui publicando algunos relatos y fotos del viaje en mi sitio Chica Latinoamericana.
-26 de enero de 2008-


Estamos en Guayaquil, Ecuador, en casa de una familia muy simpática y amable que nos recibió gracias a María Fernanda, de HC, que tooodo el día se encargó, junto a su amiga Lily y su papá, de llevarnos a conocer la ciudad, recién volvimos...
Tomamos jugo de coco mezclado con la pulpa, es como un licuado con un toque de esencia de vainilla (según nuestro testeo) mhhh, riquísimo, parece una chocolatada blanca, espesita, pesadita, deliciosa. Almorzamos encebollado, que es una sopa de una especie de atún (nada que ver con el atún enlatado, son unos trozos bien grandes), con yuca (mandioca), cebollas y trocitos de plátanos fritos como chips. Guayaquil es zona de camarones y cangrejos pero ahora están de veda. Nos cuentan nuestros guías y anfitriones que disfrutan mucho hablando de su cultura, que el encebollado antes era un plato de pobres, un menú portuario, tan popular que desde hace unos años se convirtió en una especialidad de la ciudad, explotada para el turismo, y hoy se lo come en los mejores restaurantes.
En el camino hasta esta ciudad había visto plantas de cacao, hoy lo descubrí porque pregunté de qué eran unas plantas “así y asá”, ¡y era cacao!, qué emoción, el verdadero chocolate en rama. Una de mis misiones para este viaje, pasando por alto todos los controles y barreras fitosanitarias, es llevar semillas de cacao y de café para cultivarlos en Formosa.
Mañana seguimos para el noroeste de Ecuador, hacia las playas. Acá el clima es más húmedo ¡y estamos en invierno! y hace calor... Todavía no lo creo, me da risa, y dicen que en verano refresca... qué locos... La línea del Ecuador está más arriba, veremos qué se siente pasar de un hemisferio a otro de un sólo paso, o tener un pié en cada lado como recomendó mi mamá que lo hiciera pensando en ella... Mi mamá siempre me pone este tipo de tareas a concretar cuando viajo, y yo intento cumplirlas como si de encontrar un tesoro o descubrir un misterio se tratara, es divertido, son como juegos con el camino.
Mi mamá me preguntó por San Martín y Bolívar por mail, sólo vimos una estatua (con pose gay, según Mafer que nos acompañó por la ciudad) porque justo se están dando un duro y congelado abrazo los dos próceres, pero no buscamos ninguna referencia histórica; me doy cuenta que en eso andamos flojos, como desinteresados, y eso que los dos siempre fuimos amantes de la historia. Pero ahora la onda del viaje es más “aquí y ahora”, la realidad latinoamericana hoy, los trajines del viaje en cada momento, lo sensorial en cada instante, colores, olores, sonidos, movimientos, sensaciones. Tanto que entramos al museo sólo porque las chicas iban a preguntar algo sobre un congreso (estudian turismo y hotelería) pero después seguimos el camino de lo que se llama El Malecón, que es como una costanera sobre el río Guayas. Tiene unos jardines impresionantes. No conocía esa expresión “el malecón”, pero se me hace que de acá para arriba en el mapa, hacia el norte, es la palabra que se usa para nombrar a las costaneras hasta en Centroamérica. (Ups, me salta la estudiante de Letras).
Volviendo a “los santos de la patria”, la verdad es que lo vimos al general argentino San Martín, pero no le dimos mucha importancia, será que se nos hace que ya es figurita repetida de todas nuestras plazas y seguimos de largo; lo tenemos tan encarnado que cansa; además, esos discursos sobre próceres me suenan a poder, sometimiento, guerras, patriotismo, y yo no soy patricia, soy sólo latinoamericana, tengo una identidad expansiva, combato sólo con la pluma y la palabra. Me recuerda que en Francia estuve frente a la casa donde murió en Boulogne-Sur-Mer, pero a pesar de que me hicieron repetir tantas poesías y canciones con las historias sobre cómo y dónde murió San Martín, cuando iba a la escuela primaria, no sentí ningún tipo de emoción ni inspiración estando allí, frente al sitio representado por tantos versos y dibujos de la niñez. Un monumento más.
Ahora recuerdo que en el centro de Lima también hay una estatua de San Martín y nuestro anfitrión, Rafael, al hablar sobre el tema, nos comentó que él sí estaba de acuerdo con el proyecto que no pudo llevar a cabo de poner un emperador indígena para que gobierne toda nuestra América. Épocas de utopías aquellas, romanticismo puro, las pasiones salían del corazón con argumentos cerebrales, pero la sangre chorreaba por todas partes.
Acá se habla mucho con la gente sobre la política latinoamericana, pero más de Chávez, Menem, los presidentes locales y vecinos, actuales y anteriores, las relaciones entre países, historia reciente de personajes vivos. Los próceres, en las plazas y en los museos, no en la lengua viva. Justamente, el tío abuelo de la chica que nos aloja era escritor y era amigo del Che y de Fidel, tienen fotos de su tío con ellos, increíble.
El presidente actual de Ecuador es socialista, pero está tan dolarizado este país que viven al estilo americano más que al europeo, y como todo en Sudamérica, por algún lado uno encuentra el desfasaje o los contrastes que recuerdan a la estética del realismo mágico. En este caso es el dólar que ronda ajado por la selva tropical ecuatoriana, por las sierras, por las playas, sucios y arrugados, totalmente involucrados, como intruso disfrazado de viejo amigo. Símbolos de cómo en el mundo unas cosas se superponen a otras, no creo que se trate de fusiones, sólo se trata de cosas que se sobreponen, dejando abajo a otras, tapando, escondiendo, desapareciendo cosas, personas, valores, historias, culturas, verdades, mentiras. Así es la historia del mundo. Uno lo entiende mejor cuando mira las capas geológicas de una montaña al borde de una ruta. Por eso cada tanto es bueno hacer cortes de la realidad para ver cuántas capas hay y hacernos concientes de cuántas tenemos por arriba y cuántas por debajo.
Ecuador es chiquito, se lo puede atravesar en un día, dicen los expertos, pero creo que nos quedan unos tres días más por aquí porque hay lindas playas con aguas cálidas. Después entraremos a Colombia, veremos por dónde nos conviene pasar.
Otro dato que me acabo de acordar: en los 90 Perú tuvo una guerra territorial con Ecuador por lo que la frontera estaba un poco militarizada, pero no tuvimos problemas de ningún tipo, el paso fronterizo sí daba un poco de inseguridad porque se parecía a Puerto Elsa en Clorinda frente al Paraguay, en mi provincia (por lo mercader y la onda a cueva-de-Alí-Babá-súper-poblada que había) pero cinco veces peor que en la ciudad formoseña. Así que cuando vimos un taxi pagamos lo que valía para evitar cualquier problema después de muchas recomendaciones. Todo salió bien bien, nada de otro mundo, sólo que a Juan siempre le revisan el pasaporte para ver si no es falso porque tiene demasiados sellos y le dicen que ya está muy viejito, que lo renueve; el mío, en cambio, está flamante. Tengo a la espera todos los caminos por delante.
Supongo que en Colombia va a ser casi lo mismo en la frontera, estamos averiguando por dónde es más seguro pasar, aunque nos gustaría seguir por la línea de la costa. Veremos porque se habla de que no hay caminos y de militarización, o paramilitarización, no sabemos bien. Juan va a averiguar eso ahora por Internet con sus amigos viajeros y debo cederle la máquina. Hasta pronto.

2 comentarios:

Abraham dijo...

Muy bueno su blog, felicito su capacidad de crear y su ideologia viajera........ que sigaeniendo suerte Felicidades!

Cecilia Hauff dijo...

Hola Abraham!
muchas gracias por su comentario alentador!
de dónde es?
saludos
Cecilia