24.1.08

Máncora al atardecer...


Antes de llegar a Máncora, en un paisaje todavía desértico, se ven pozos de petróleo.

Primeras cabañitas que son la señal de que estamos llegando a un sitio muuuy turístico, que por cierto estaba lleno e extranjeros y porteños... No me dio ganas de quedarme mucho más.
Aterrizamos en Máncora con un colectivo que viajó toda la noche -después de haber psado todo el día anterior haciendo dedo- porque era preferible pagar un pasaje que nos sacara del desierto antes que pagar un hotel por el mismo precio en cualquier parte. Pero 20 horas de rodar en camión y micro nos devstaron, así que busamos urgentemente un hospedaje barato y nos tiramos a descansar... Al atardecer pudimos ver la playa justo a la hora que las chicas que tomaron sol se volvían a sus refugios y que los surfistas empinaban sus tablas en las olas de este pueblo que se hizo famoso por sus las y surfers... El agua se va entibiando a medida que avanzamos hacia el norte...
Esos puntitos son los surfers...



A la noche fuimos a comer el plato que nos había recomendado uno de nuestros amigos camioneros: jalea mixta, que es como un chicharron de mariscos y pescados (según la explicación de la gente local, o sea, todo frito). Compartimos una porción que fue gigante, el pescado riquísimo, Juan quedó encantado con los mariscos, yo creo que el aceite d elos mariscos estaba muy usado ya, pero bueno. La novedad fue que probamos la cerveza Pilsen del Perú que venía con plátanos fritos, tipo papas fritas, una novedad deliciosa...






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