28.1.08

Olón nos llora sus penas...

Estamos en Olón, un pueblito cerca de Montañita (Ecuador), y amaneció lloviendo torrencialmente, y no para... Eso no es bueno para salir a la ruta a hacer dedo. El centro del mundo está triste... Me pregunto si parada sobre la línea del Ecuador se me neutralizarán las emociones, el alma, las energías, o alguna cosa por el estilo... Me pregunto si la gente que vive sobre la línea que divide al mundo en dos hemisferios sentirá esa ruptura, o la denotarán en sus expresiones, sus hábitos, su manera de caminar o de peinarse la raya del pelo... Tal vez nada de eso ocurra, lo más probable es que sólo se trate de un artificio, de un fenómeno de medidas cósmicas que se percibe a través de grandes dimensiones o sólo en escalas millonarias de tiempo o espacio... O tal vez sí se note en algún signo, una huella, un indicio que nos salve de nuestra insignificancia. Tal vez la señal esté a la vista y no sea capaz de vislumbrarla, por eso el cielo llora sobre Olón. La verdad es que me gustaría poder sentir algo magnífico, poner un pié en cada hemisferio y percibir que el mundo me atraviesa, o yo a él, pero sospecho que éso sólo ocurriría en nuestras mentes, un artificio, como la poesía, como que el cielo llora y en realidad es un fenómeno físico de medida monumental... Y nosotros sólo somos dos mochileros más como dos puntitos que se deslizan lentamente en una porción de geografía inabarcable...

La cuestión es que llueve y que se acerca el medio día y que no podemos zarpar...


Olón es un pueblito tranquilo, de pocos turistas, cerquita de Montañita, una de las playas más famosas de Ecuador por el tamaño impresionante de sus olas que atrae a los surfers de todo el mundo. Curiosamente, Montañita no aparece en los mapas ecuatorianos, es una villa que ha sido censurada de los circuitos turísticos, ¿por qué?, nos preguntamos, si es la playa que nos vienen recomendando visitar desde antes de salir de Argentina, y está atestada de gringos y porteños... Será justamente por eso, Montañita es una patria de turistas, a los ecuatorianos no les interesan, la sienten una porción robada, ¿o traidora? No lo creo, ellos mismos nos vienen recomendando visitarla. Creo que tiene que ver más bien con políticas gubernamentales, tal vez borrando a Montañita del mapa a los turistas ingenuos se les ocurra visitar las otras playas ignorando que existe Montañita... No digo que esté mal distribuir el ingreso turístico entre todas las villas costeras porque realmente hay lugares hermosísimos, pero la manera me resulta extraña...

Y así fue, Montañita estaba abarrotada de gringos y porteños, un parque de diversiones para mochileros y surfistas, mucho más lindo que Máncora, hermoso pueblito, enserio, pero necesitábamos estar en un lugar más tranquilo... Y la noche nos agarró en Olón, y fue lo mejor que nos pudo pasar...


Salimos ayer después de un largo desayuno con la familia Vera de Guayaquil, casi al medio día. El señor Vera nos dejó en la ruta a la salida de la gran ciudad, después de una linda despedida con esta gente tan amistosa y de un nos vemos a la vuelta lacrimógeno para Sara, la mamá de María Fernanda, Andrea y Gabriela (mellizas las dos últimas). No puedo evitar el detalle de que el desayuno estuvo delicioso, en especial el jamón cocido, hace cuánto que en Argentina no se consigue un jamón tan rico, creo que desde la crisis...

Ni bien nos dejaron en una estación de servicio donde habían largas colas para cargar combustible de los vehículos que iban a pasar el domingo a la playa, ya estábamos subidos de nuevo en la caja de una camioneta rumbo a la Ruta del Sol. Hablando de "gasolinerías" (que en Perú son "grifos"), record{e un dato acerca del bajo costo del combustible en Ecuador, incluso para los peruanos que tienen una moneda más débil, y en la frontera habíamos visto policías en la ruta con palitos en las manos que me llamaron la atención, entonces el camionero que nos llevaba, Juan Pereyra, nos contó que controlaban el contrabando de combustible, ningún vehículo podía pasar a Perú con más de medio tanque porque ya se lo consideraría contrabando, extraña medida... A lo mejor entendí mal.

Salimos de Guayaquil rumbo a Salinas, una especie de península con forma de triángulo que en el mapa llamaba mucho mi atención y tenía ganas de recorrerla por sus tres lados. La primera camioneta nos dejó en un cruce en medio de unos cerros verdes, luego de haber atravesado un aguacero que nos humedeció un poquito. En el cruce, un fan de Soda Estéreo llamado Lenín con la remera de la última gira (en la que pasaron por Guayaquil), nos levantó en su super camioneta doble cabina de modelo y marca ignotas por mí pero full full, y no sólo nos llevó a Salinas a dónde iba a él, sino que nos dejó más allá, en la punta del triángulo casi, frente a una playa muy linda, pero muy urbana, llena de rascacielos... La península entera esta urbanizada, una decepción... La punta era una base militar así que decidimos salir de ese bullicio urbano a la ruta para seguir por la línea del Sol... El colectivo urbano no nos dejó en un sitio muy favorable, casi no había tránsito... Esperamos un rato hasta que encaramos a una camioneta con una familia entera adelante y atrás que no terminábamos de entender si nos querían llevar o no, al final esperamos a la matrona de anchísimas caderas y ropas muy ajustadas que había bajado a comprar galletitas, y cuando ella dio la señal positiva nos unimos a la caravana. Nos bajamos en Ayangue donde Lenín nos había dicho que se podía pasar a una isla sin pagar mucho.

En Ayangue tiramos las mochilas cerca del agua, una bahía de agua oscura en comparación del verde esmeralda que tenían las playas que veíamos desde la ruta cuando salimos de Salinas, entre un montón de bañistas ecuatorianos que disfrutaban su domingo, y enseguida se acercaron 2 hombres a conversarnos como si nada, curiosos de saber todo sobre nosotros. Uno de ellos era canoero pero cobraba 40 dólares, a nosotros nos habían dicho 2 dólares por persona, así que decidimos seguir viaje. Pero primero comimos unos yogures en un kiosco donde me puse a conversar con un hombre que tomaba cervezas y miraba un partido de equipos españoles, y resultó ser un colombiano de Barranquillas que me preguntaba si en Argentina se habla inglés o castellano. Como vivía cerca de Cartagena, le pregunté si era posible pasar por la costa caribeña de Colombia a Venezuela, porque los mapas que bajamos de Internet no marcan muchas rutas, y nos confirmó que sí, cosa que me puso muy contenta. Pero después arruinó el clima con una historia que me parecía inventada de que una chica que le hizo dedo sacó un cuchillo y le robó el auto...

Salíamos caminando a la ruta después de discutir con un kiosquero que nos vendió agua mineral con gas en vez de agua sin gas (Juan se puso re loco y quería llamar a la policía, jeje, pobre hombre), hasta que un camioncito con chicos que venían de llevar leña paró y nos subimos detrás con ellos hasta Valdivia. Allí había habido un accidente y parecía que todo el pueblo iba a linchar al chofer del auto, así que seguimos hasta la salida del pueblo. Una camioneta con gringos nos levantó en la parte de atrás y no s dejaron en Montañita. En Montañita nos sentamos a mirar un rato a las olas gigantes y a los surfistas, habían chicas también, caminamos un poquito por el pueblo, nos llegaron ráfagas de todos los idiomas, y decidimos salir a la ruta y parar donde nos agarrara la noche. El tema fue que la noche llegó pronto, y paramos en el pueblo siguiente, Olón...

Encontramos un pueblo vacío de turistas, un lindo hotel accesible para nosotros, un comedor barato que nos sirvieron una corvina deliciosa que parecía merluza, una cerveza a 0,60 centavos de dólar, y de postre nos tomamos un cóctel que no recuerdo el nombre, creo que era naranja, granadina y vodka, resultó ser muy dulce... Pero nos dimos todos los gustos a precios normales e incluso más baratos que en Argentina cuando comparamos; como dice la gente por acá, la ventaja de la dolarización es que no hay inflación, y nuestro problema en Argentina ahora es justamente la inflación... Como lo notó Juan, hay una mezcla de monedas locales con los dólares estadounidenses que seguramente traen los turistas...


Sigue lloviendo cada vez más fuerte, Ecuador, verde tropical, no podría esperarse otra cosa... Nos vamos a tener que empapar...
Las fotos las subo cuando tenga la tecnología adecuada ;)

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