5.2.08

Carnaval en Quito


En las calles de Quito, a pesar de que parecían desiertas por el feriado que mandó a la mayoría a vacacionar a las sierras y a la playa, nos encontramos con algunos transeúntes jugando al carnaval... Estuvieron a punto de descargar la furia de un balde de agua sobre mi friolento cuerpecito cuando de pronto, no sé que dios o demonio protector, los detuvo en mitad del impulso... ¿Será que hay alguna ley que dice que a lso turistas no debe mojarse en carnaval?


A pesar de cometer travesuas y agresiones sobre los caminantes de Quito, estos jóvenes se toman una pausa en sus juegos para ayudar a un ciego a cruzar la calle... Momento memorable...

De repente, a lo lejos, bajando una cuesta, escuchamos gritos, bocinazos, tambores, matracas... venía una caravana pequeña con gente de todas las edades que se había dispuesto a festejar con disfraces, caramelos, harina y espuma esta fiesta, habían adornado sus vehículos y armado una caravana controlada por la policía...

A lo lejos veía venir a un hermoso zanquista disfrazado con un par de alas negras inmensas, justo cuando me acomodaba pra sacarle una foto, el gigante desapareció de la lente de mi cámara y no entendía que pasaba hasta que Juan gritó: ¡se cayó el zanquista! No sé si fue mi disparo lo que lo hizo caer como un pájaro herido, pero ninguno lo pudo fotografiar de pié... Nos acercamos y vimos que uno de sus zancos de aluminio se había roto, pobre... supongo que se habrá lastimado, no quise quedarme a mirar la tragedia de un zanquista, seguimos la marcha pero espero que no haya sido tan grave...


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