
Desde Otavalo también se ven hermosas montañas verdes y fértiles...


Nosotros en la terraza del hostal donde paramos, reflejados en un edificio vidriado y moderno...

Tomando un café con los típicos panes de queso (de masa dulce), bizcochos y otros dulces que fuimos probando de a poco entre las especialidades panificadas de las sierras.

Variedad de productos y colores en la gran feria artesanal de la Plaza de los Ponchos de Otavalo.

Algunos de los famosos ponchos, ¿quién dijo que los ponchos eran argentinos?
La feria se desarma cada atardecer y toneladas de lana tejida abandonan la plaza de los ponchos.


Uno de tres gallos de riña que viajaron con nosotros en un colectivo que tomamos de Ibarra a Otavalo. En estos buses pasan cosas extraordinarias, vale la pena tomarse uno cada tanto...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada