1.2.08

Seguimos en Ecuador, de Las Peñas a Ibarra

Un obelisco en el centro de Ibarra, al fondo el mercado municipal, por aquí cerca encontramos un hotel muy barato y cómodo (6 dólares por los dos).
15- Primera vista de Ibarra, la ciudad blanca, según nos contó nuestro chofer...
14- Un lago entrando a la ciudad de Ibarra...
13-Una cascada muy alta en el camino...
12- Ya encaminados hacia Ibarra, el paisaje es típico de montaña, pero bien verde y frío.
11-Hacía un calor terrible y una camioneta con una señora abrigada con pulóver, gorro y bufanda de lana se detuvo después de haber almorzado pescado de río con arroz, plátanos fritos y jugo natural de piña por 1,50 dólares en la entrada de San Lorenzo. Su chofer era un tipo vestido normalmente pero lleno de tatuajes. No tenían ganas de conversar con nosotros así que decidí dormir un rato hasta un pueblito donde ellos pararon a almorzar. Ya estábamos más alto, en la montaña, desapareció la selva y llovía, por lo tanto se había puesto fresco... Ahí nos levantó un colombiano muy simático en su Vitara (el de la foto de arriba), que como miles de colombianos viven en Ecuador por la guerrilla o por trabajo. Este hombre viaja mucho porque se dedica a arreglar las máquinas de los casinos y nos llevó hasta Ibarra dejándonos de regalo dos mangos gigantes y hermosos... Los colombianos son buena gente.
10-Parte del uniforme del negro hip-hopero que nos llevó... la milicia tiene onda.
9-Después de bajar de una camioneta que primero nos quiso cobrar por ir en la caja y después nos llevaron igual, hasta un pueblito de nombre monárquico, Borbón. Allí casi me agarra una insolación al medio día, ya empezaba a dolerme la cabeza y a marearme porque no habían sombras cerca, que decidimos tomar las mochilas e ir a almorzar para descansar a un restaurancito del camino... Justo cuando empezamos la marcha atrás paró un auto con una pareja de negros, él con uniforme militar que venía de la frontera con Perú, y ella, Stacy, con un pelo increíble, rojo, que parecía hilado, y un perrito muy lindo. Hasta la entrada a San Lorenzo nos llevaron escuchando hip hop y balanceando las cabezas con la música a todo volúmen...
8- Decidimos bajarnos del camión cerca de una casa en medio del campo donde esta gente estaba procesando los granos de cacao al aire libre, para pedirles unos granos para sembrarlos en Formosa y ver si funciona mi proyecto a futuro: Chocolate Formoseño ;) La gente intentaba hablarnos en inglés (bye, yes, etc.) aunque les entendíamos perfectamente lo que decían y les respondíamos en castellano insistían en que hablábamos inglés... Pero bueno, hay moentos en que uno no tiene paciencia ni tiempo para dar explicaciones existencialistas ni de patriotismos, la cuestión es que nos entendieron bien lo que queríamos y nos consiguieron después de dudar un rato un fruto de cacao que podremos plantar a nuestro regreso. Nos queda como misión conseguir semillas de café, que no sabemos todavía dónde conseguirlas, de coco, tal vez de plátano y no recuerdo qué otra cosa pusimos en nuestra lista... Pero se hace difícil porque la gente se maneja con plantines y no con semillas. Igual no nos delaten porque pasar frutos y semillas de país a país, incluso de región a región está prohibido. Es nuestro semillo-tráfico o grano-bando... Veremos si funciona. En la foto de arriba, el hombre de rojo fue el que me dió la semilla, es colombiano, el único blanco trabajando en ese lugar, dice que huyó de la guerrilla porque donde el vivía se nace y se muere sin motivo...
7-Desde el camión veíamos en varios pueblitos campesinos de un puñado de casas, que la gente secaba los granos de cacao sobre el calor del asfalto... Es una muestra del poco tránsito que caracteriza a estos caminos en tan mal estado. Me sorprendió el aroma del cacao tostándose y secándose al sol, vulgarmente lo calificaría como "olor a pata" abrasivo... Raro, ¿no? me imaginaba que iba a haber un aroma a chocolate caliente...
6-En el camión destartalado con el chofer al que le gusta la salsa y que se preguntaba muchas cosas sobre la Argentina, como por ejemplo con qué música se enamoraba la gente si es que la salsa no era lo más popular, algo inexplicable para su espíritu salsero...
5-Sacando fotos desde un camión destartalado al que se le abría la puerta donde iba yo apretada por Juan y las dos mochilas, por suerte iba muy despacio por las curvas, baches de la ruta en muy mal estado, y subidas... Enseguida decidimos abortar misión de ese camión y preferimos bajarnos en el medio de la nada en esa ruta de tan poco tráfico a esperar otro vehículo salvador porque en ese camión no se podía más, a pesar de la buena onda de su conductor, un amante de la salsa quiteño que en el norte de Ecuador tuvo que ganarse el mérito de bailarín entre las negras que no confiaban en sus dotes para la salsa... Parece que ganó la apuesta y la admiración de las negras, porque el era bastante rubión.
4-Como la ruta que teníamos que tomar estaba a 2 km del pueblito de negros, playa y campeonatos nocturnos de futbolín (metegol), nos tomamos unas de esas moto-taxies donde a penas entramos con nuestras mochilotas. También hay bici-taxies pero decidimos no subirnos a una de esas desde el momento en que las vimos, por lo menos esa fue mi propuesta, porque a pesar de que la gente se gana la vida pedaleando, me da como un poco de indignación hacer pedalear a un pobre hombre con tanto peso... La tracción humana todavía existe en latinoamérica, y fue importada de Asia, supongo...
3-Despedida a la playa de Las Peñas...


2-Nos levantamos en Las Peñas y después de preparar las mochilas (que siempre toma un tiempo) nos fuimos a desayunar unos batidos (licuados) de piñas en el mismo puestito donde la noche anterior nos habían preparado unos batido de coco exquisitos y naturales por un dólar cada uno. Los de piña no quedaron atrás y pudimos disfrutarlos con vista a la playa en la que pensábamos meternos para despedir al Pacífico, pero de repente nos dio fiaca porque veíamos que todos los pequeños restaurantes que estaban frente a la playa apiñados uno junto al otro, tiraban sus deshechos directamente en la playa, además, la ruta hacia la frontera con Colombia nos llamaba a toda costa, a pesar de que la noche anterior habíamos acrodado que el plan se ponía dudoso por cuestiones de tiempo, y que tal vez sería mejor emprender el regro tranqilos, conociendo nuevos lugares por los caminos de montaña que son naturalmente más lentos...

1-Niños jugando en una hamaca cerca de la playa. La zona noroeste de Ecuador se caracteriza por estar altamente poblada por negros muy alegres que le dan un tono más colorido a la vida costeña con sus vestimentas, sus frutas, su forma de hablar característica con mayores altibajos rítmicos, sus voces gruezas, su música divertida, sus sabores tropicales, sus peinados increíbles... me encantó, me fascina el espíritu de los negros, me gusta estar cerca de ellos. Hay pueblos donde los blancos son bichos raros, y la gente nos dice gringos, nos habla en extraños derivados del inglés, y les contestamos en castellano, les decimos que somos argentinos, pero no hay caso, no entienden que somos latinoamericanos como ellos y que hablamos el mismo idioma. Somos foráneos de todos modos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, me llamo José Luis, soy de Guayaquil Ecuador, me gusto mucho tu relato de este viaje en particular por que habla de mi gente, lo bueno y lo malo lo típico y lo común de mi pueblo Ecuador, te cuento que yo estoy viviendo en Bs. As. desde ya hace 7 meses y me regreso a mi patria con algunas experiencias similares a las que uds. pasaron yo también me sorprendí y me alegre y también me entristecí con cosas que vi aca como por ejemplo una experiencia que me costo mucho aceptar fue que un hombre que no fuera mi papa me diera un beso me pareció extremadamente raro por que nunca me dijeron que acá es costumbre, también disfrute de unos asados deliciosos en compañía de una familia que vive en villa 31, bueno en todo caso me pongo a las ordenes si alguna vez piensas regresar a Ecuador les recomiendo Guayaquil, Salinas o Montañita que son ciudades costeras, te dejo mi mail para cualquier cosa: joseluis.valverde@hotmail.com
Saludos y suerte.
JLV.