13.9.09

CARTAS DESDE EL MONTE 1

Formosa, Argentina, 16 de agosto de 2009

¡Me mudo a una comunidad indígena!

-por Cecilia Hauff-

Chica Latinoamericana ha vuelto. Por unos meses decidí empezar a trabajar como docente en un instituto superior para formar futuros maestros de escuelas primarias de comunidades indígenas. A la vez espero poder perfilar algún trabajo de investigación etnográfico que me sirva para algún proyecto futuro, incluso tengo la misión de impulsar a mis alumnos a realizar sus propias investigaciones sociolingüísticas, lo que será un gran desafío, sin dudas será una experiencia, para mí, apasionante.

La comunidad en la que voy a instalarme es El Potrillo, en la provincia de Formosa, casi en la frontera con Salta -al oeste- y con Paraguay -al norte-, justo en el departamento Ramón Lista. La mayoría de la población es wichí, peyorativamente conocidos como "matacos" -nombre que les dieron pueblos vecinos y que parece que en quechua significa "armadillo", un animalito típico de la región-.

Este pueblo habla su propia lengua, el wichí que tiene plena vitalidad. Hay muchos hablantes wichí en las provincias de Formosa, Chaco y Salta, parece que algunos en Bolivia también; supongo que en Paraguay, por la cercanía también habrán algunas comunidades o al menos hablantes, pero esto tengo que confirmarlo, no estoy segura. El wichí es la lengua materna que aprenden los niños antes de ir a la escuela donde el español se les enseña como segunda lengua, si no se aplican estrategias didácticas pertinentes seguirán habiendo problemas en el aprendizaje de la lengua oficial de este país, y peligrará la supervivencia de la cultura wichí. Por lo tanto, todo lo que se pueda aportar desde la educación puede potenciar de manera positiva o negativa a una cultura vital, aunque en permanente peligro de extinción como la wichí. Siento mucha responsabilidad frente a lo que se viene, frente a lo que me toca, a veces tengo insomnios pensando en estrategias, actividades, formas de actuar más o menos convenientes para mi trabajo. Es inevitable no involucrarme, principalmente porque siento que puedo hacer algo para intentar mejorar una realidad conflictiva.

Para hacer un adelanto les cuento que entre los días 11 y 14 de agosto estuve en El Potrillo, fui a conocer la comunidad, también fue el primer acercamiento que tuve al mundo y a la cosmovisión wichí, fue una experiencia maravillosa, justamente porque logró deslumbrarme, pero esas cosas voy a contarlas la próxima vez porque hoy es tarde y estoy cansada, preparando exámenes y mi mudanza "al monte".

Así que hasta la próxima. Y bienvenidos a este tren fantasma que se desvía de la Ruta 81 en la provincia de Formosa.

Escribiendo en mi nueva casita en el monte...

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