19.11.09

Impresiones de noviembre


Chinita y sus hermanos siempre me visitan y me piden que les saque fotos...



Conocí a Rosa justo cuando cumplía 27 años y me invitó a una expedición por los bañados del Pilcomayo en moto que, sin querer, duró dos días... Desde entonces estoy pensando en las ventajas de tener una moto para viajar, te podés meter en lugares increíbles donde un cuatro-ruedas nunca llegaría...




Todos los caminos conducen a Roma, me decía Rosa y me llevaba por los lugares más impresionantes que no imaginaba que existían en la aridez donde estoy viviendo, seguíamos sendas de bicis de pescadores wichís y motos de contrabandistas, donde hay agua se pone todo veeerde, yeaaah, después de vivir en un lugar tan árido nunca pensé que ver un poco de verde iba a darme tantas satisfacciones. Rosa es comerciante y aventurera, le hice dedo un día y tuve una aventura extraordinaria...



Los arenales son los más difíciles de pasar, esta chica está entrenada para un Dákar.


Yaca y Coco, en primer plano.


Tomando tererés con los "Yacas" y los "Cocos", como Rosa siempre los ve les dice: "hola, amigos", cuando llega a la playa... Contagiada con su entusiasmo nos quedamos ahí a hablarles un buen rato, a los gritos, ellos ni se movían... Había más de cien gordos y enormes Yacas, creo que muy viejos por el tamaño, pero no daré las coordenadas porque rondan muchos cazadores furtivos que los asesinan por puro gusto, ni siquiera los comen o utilizan el cuero, simplemente les pegan tiros en las cabezas por ser tan tranquilos, mansos y amigables... Fue una de las experiencias cumbre de mi vida. Cuando se entere Rosa que publiqué estas fotos se va a enojar porque no quiere que ningún foráneo invada su tierra porque supone que sólo sería para perjudicarla como ya lo vienen haciendo...



¡Mi guía es una motoquera navegante! Dos paseros wichís nos dan una mano.


¡En la "chalana" por el Pilcomayo! Increíble... ojitos de yacarés nos espiaban desde el agua.



Motoquera, se hace camino al andar...


Túnel vegetal.

Palos borrachos vigilan un puesto transitorio para nómades en el monte...


Sachasandia, es una fruta con alto contenido de cianuro que usan los jóvenes enamorados wichís para suicidarse por amor...


Lagarto a la vista... See you later alegator, le dije.


Llueve, no podríamos seguir, ni volver, así que teníamos que buscar alojamiento por una noche...


Gauchito enlazando corderos en el corral...

Enlazada como una cabra por un gauchito...

No apto para vegetarianos... El gaucho que nos alojó carneó un cabrito.


Su mujer, Vilma, preparó una "chanfaina" para las visitantes, que es una especie de morcilla con la primera sangre del cordero y cebolla frita... Una comida típica del lugar. La probé, sí, es uno de los platos preferidos de Rosa, pero yo no andaría pidiendo chanfaina en un restaurante, fue una experiencia muy fuerte y única, especialmente porque vi todo el proceso. Pero bueno, ¡tenía hambre!


Paisano chulupí (o mejor dicho nivaclé) tomando mates en el puesto...


La lechuza que vigila la RN 86.


Gauchos chaqueños vienen copleando a lo lejos por la Ruta Nacional N°86...


Fui a conocer gauchos montaraces cerca de la frontera con Paraguay, traté de entender un poco mejor cómo era la vida de Fierro entre puestos, vaqueanos seminómades, fronteras y comunidades indígenas. Creo que me hice más o menos una idea, creo que hay gente que todavía vive como Martín Fierro en este país. El gauchito tan elegante de abajo 45 minutos vistiendo meticulosamente a su caballo, todo un arte ritual precioso; llevaba poncho rojo salteño, con la banda negra en honor a Güemes y pierneras de cuero para sortear las espinas del monte; estaba viajando, paró a esperar que pasara la lluvia en el mismo puesto en el que esperábamos Rosa y yo.
Arriba, los gauchos ya usan celular, y nos ayudan a hacer un fueguito pal' mate con leña mojada...



A finales de octubre fui un par de días a trabajar a una escuela secundaria pluriaño y seminómade wichí, se mueven con las crecidas del río Pilcomayo, fui a reemplazar a un docente. Inolvidable experiencia. Hasta la formación inicial y la despedida se hacían en rondas integradoras, nada de filas militares ni cantos patrios ni izamientos de banderas, todo más comunitario, a la salida nos pasaban la mano a los docentes uno por uno con mucha seguridad en el apretón y en la mirada a los ojos. Allí no hay baño, al baño "se va al monte". No hay edificio escolar, al ranchito del fondo lo presta la inglesia anglicana, las clases se dan bajo árboles centenarios de sombras muy frescas, entre balidos de cabras y viento norte que le hace volar el pizarrón al maestro de matemáticas a cada rato...

1 comentario:

yacaré manso dijo...

hermosas fotos, que lindo viaje, que lindo lugar, que gente hermosa.

saludos.

YACARÉ MANSO MUSICA LITORALEÑA.

yacaremanso@yahoo.com.ar