8.7.11

¿Qué es ser ciudadanos?


Me preguntaron qué creo que es ser "ciudadano". Esto fue lo que pensé:
Ser ciudadano es tener la obligación de cumplir con innumerables reglas (implícitas la mayoría, explícitas el resto) y compromisos para poder convivir en sociedad lo más armoniosamente posible; aunque sabemos que eso no siempre es "posible". A su vez, se supone que como ciudadanos tenemos derechos que intentan mantener en equilibrio, o lo mejor "posible", nuestra calidad de vida como seres humanos y seres sociales que somos. Resumiendo, el ciudadano se relaciona con reglas, que pueden ser obligaciones o derechos.

Una persona sola en una isla pienso que no puede ser ciudadana por sí sola, debería haber al menos dos personas para que se establezca esta identidad. Pienso que es una identidad que surge de una relación.
Además, como dice mi abuelo, un derecho nace sobre un deber cumplido. Aunque sabemos que en la realidad a veces cumplimos con muchos deberes sin recibir los derechos mínimos. Esto sería un caso de explotación ciudadana. El caso inverso es alguien que tiene demasiados derechos y que no cumple con obligaciones ciudadanas mínimas que busquen mejorar las relaciones sociales, esto ya sería un caso de "ñoquismo" o de ciudadano explotador.
Sabemos que en nuestras comunidades hay todo tipo de ciudadanos. Por eso la noción de ciudadanía podría estar estrechamente vinculada con la idea de diversidad.

Ser ciudadanos es ser parte de ese famoso "sistema" del que a veces queremos escapar o del que renegamos. Pero ese sistema es sobre todo una red de relaciones entre ciudadanos, que acuerdan -supuestamente- o que al menos comparten determinados modos de ser en el mundo que involucra a esas reglas. El ciudadano está atrapado en la red. Y teme la llega apocalíptica de una señora araña que lo devore. El ciudadano, en ese sentido, es indefenso y está siempre a la defensiva. En eso de estar a la defensiva, algunos se pasan de protestones y se olvidan que además de reclamar hay que ponerse a hacer cosas útiles. Ser ciudadano es ser útil dentro del sistema.

Creo que la única forma de escapar del sistema es yéndose uno a vivir solito a una isla. Pero esto me parece que tiende a deshumanizar a un sujeto. De alguna manera la ciudadanía tiende al humanismo.

Uno no elige ser o no ser ciudadano, así como uno no elige nacer. El ciudadano es un ser abyecto, y debe encontrarle sentido a su existencia como tal, ejerciendo lo mejor posible, según su visión del mundo, su propia ciudadanía. Uno no elige ser ciudadano pero puede elegir qué tipo de ciudadano ser en el mundo.

La democracia (un conjunto de ciudadanos) se vale del ciudadano para tener a quien echarle la culpa cuando un gobierno produce estragos en la sociedad, pero el ciudadano no es adivino, cuando elige a sus gobernantes se la juega, o juega con el azar, pues uno puede predecir lo que hará en el futuro otro ciudadano. El ciudadano súper dotado no existe. Sólo existen ciudadanos más justos en su rol y otros menos justos.

Como dice Habermas en su teoría de la acción comunicativa, la comunicación social tiende al entendimiento entre los sujetos, si no es así ya no se trata de una acción comunicativa, sino de una acción estratégica en favor de intereses individuales y no sociales. Hay mucho de estrategia en las acciones ciudadanas y hay menos acciones comunicativas en favor del entendimiento social. Creo que, en ese sentido, la lectura, la actividad de los ciudadanos mediadores de la lectura, es una acción comunicativa, que tiende al entendimiento social, o en todo caso, tiende a cosas buenas y bellas. Pero sin dudas, muchas veces, incluso cuando elegimos un libro en una librería, seguramente que algo de acción estratégica hay en nuestras decisiones como ciudadanos.
El ciudadano es una quimera, un ser imprecisable de muchas cabezas.



Hay muchas formas de construir ciudadanía, formas positivas y formas negativas, la presencia de los libros como transmisores de saberes culturales en la formación de un ciudadano, es una manera significativa de construir ciudadanos. No es vital, pero sí radical.

Podría decirse tanto más...

Yo construyo mi ciudadanía leyendo, y lo que más me gusta es leerles libros a los niños. Porque sé que es un regalo para muchos de ellos. No hay nada más bello que eso. Pruébenlo, los niños les agradecerán. Pero ojo, libros para disfrutar, no libros sobre derechos ni obligaciones... El ciudadano crece disfrutando.



No hay comentarios: