23.6.12

Escribo por contradecir a la virgen impoluta del silencio...


Sólo intentos de mirar el mundo desde adentro, y de mirarme desde el mundo, y de que el mundo me mire, y de mirarnos entre mundos… Vale la pena, por supuesto. Intuyo que se trata del mismísimo misterio que irradia la vida.

Esta noche hay una charla de Ricardo Forster en Formosa. Tengo que pensar algunas preguntas para ver si hay oportunidad de entrevistarlo por motivos laborales. Leo sus textos en internet para no ser como la “virgen impoluta del silencio” que nombra Terry Eagleton. Mentira, los busco en internet, pero los leo impresos en hojas A 4 de 80 gramos (por metro cuadrado), no puedo con el “papel” digital, mis ojos se resisten. Me encanta tomar un resaltador y marcar las frases que me atraen o que me dejan perpleja; algunas dilucidan, otras me pueden servir y las anoto. Otras, son más de lo mismo.
Marco una frase entre tantas otras, y la copio, porque esta me saca del silencio y me devuelve a la escritura. Dice Ricardo Forster: “en función de una supuesta lógica federal lo que se vino a desplegar es lo que el neo-liberalismo forjó ideológicamente como la lógica de la fragmentación, esto es dividir, fragmentar, multiplicar en casi todos los órdenes. Se provincializó la educación, la salud, el uso de los recursos naturales, entendiendo que al fragmentar, al dividir, se habilitaba una decisión compartida. En el campo del movimiento obrero organizado, esta idea de la fragmentación sindical muchas veces es correlativa al debilitamiento de la capacidad de defensa y protesta, y de construcción unificada, de la clase obrera”.
Me lleva a pensar en varias cosas que me rondan. Una, es lo del “golpe de estado” en Paraguay. De entrada no me ha gustado lo del juicio político a Lugo, conociendo el caudillismo en ese país, y la notable militarización que se percibe entrando a Asunción. No sé qué tal ha sido Lugo como presidente, porque no lo he seguido. Debo confesar que mucho nos hemos reído de la famosa “máquina de hacer paraguayitos”... lo cierto es que me parece necesario tomarlo como ejemplo del dogmatismo inhumano de la iglesia católica, aunque creo que el hecho de no haberse mostrado abiertamente rebelde, siendo progenitor, cuando había jurado obedecer el mandato del celibato que siguen las autoridades católicas, no habla bien de este “cristiano”. No hace falta complicarse tanto: no hay contradicción moral más absurda que ser obispo y engedrar hijos. No sé qué pasó exactamente con Lugo, pero entiendo que en Paraguay se profundiza la existencia de terratenientes, la guerrilla, la corrupción, el narcotráfico… y claro, la desigualdad socioeconómica. Lo que no apoyo es ese juicio político en manos de unos pocos, que no sé de qué clase de gente se trata, pero sin dudas son quienes detentan el poder, ¿por qué no hubo un referendum popular, o algo así?
En fin, la realidad sin dudas es compleja. Pero quiero llegar al punto en que me he pronunciado en Facebook en contra del “golpe de estado” disfrazado en Paraguay, y he visto que ninguno de mis contactos paraguayos se ha pronunciado sobre el tema, ni a favor ni en contra; como si nada hubiera pasado. ¿Será el miedo?  ¿Será que están a favor de la destitución de Lugo? ¿Qué será? Y leo la frase de Forster y pienso en esta dualidad contradictoria y necesaria que es la división, por un lado, y la unión, por otro. La división representada en esta idea de Federalismo que enuncia el filósofo, pero que también se ve en la historia de la fragmentación de los países latinoamericanos: “divide y reinarás”, decía Maquiavelo, basándose en el “divide et impera” de los romanos. Y así se hizo, por ejemplo, la Guerra de la Triple Alianza. En este sentido, creo que, por una parte, está la necesidad de unirnos los latinoamericanos ante un hecho que a algunos nos resulta atroz para el pueblo, y por otra, me surge la paradoja de qué derecho tenemos de meternos a opinar cuando habitualmente nunca nos preocupamos realmente por el pueblo paraguayo. Vuelve la oleada de contradicciones y me duele, porque Formosa algunas vez fue Paraguay y Paraguay alguna vez fue Formosa. Está tan cerca, somos y no somos, nos queremos y no nos queremos, aunque, lo único cierto es que estamos divididos por una frontera. Cuando analizamos la historia, el paisaje, las costumbres, la cultura en general, lo natural, lo humano, estamos unidos. Lo que nos separa es contingente. Lo que nos une es más trascendente, aunque no eterno. Paraguay me duele y busco respuestas. No las tengo, pero está la inquietud, el miedo, la perplejidad de sentirlos tan cercanos y distantes a la vez.
La realidad es una profunda fisura, como el “yo” mismo, algo así decía Freud. Vivimos en un constante remolino de contradicciones, pero no por eso nos dejamos vencer, ya que, quizás por estar egocéntricamente divididos, tememos no encontrarnos en las grietas abismales de la existencia. Pero Cortázar halló una alternativa: buscar es nuestra marca, pensaba (o al menos eso recuerdo), buscar respuestas, buscar preguntas, y hallar más contradicciones, y ninguna respuesta. Pero no por eso dejaríamos de buscar, ¿no?.
También leía estas cosas y pensaba en Formosa, mi provincia. Por un lado está tan arraigado cierto patriotismo popular provinciano del "ser formoseño", y por otro lado cuántas contradicciones se  medespejan cuando nos vemos a nivel regional, ¿o será que tranquiliza sentir que las contradicciones se comparten? Y no hablo de Formosa como parte de un país, sino como parte de una región más compleja que no coincide con límites políticos. Cuánto tenemos en común con Chaco, Corrientes, Misiones, Paraguay, Bolivia, parte de Brasil, parte de Santa Fe… Tanto, tanto.
Y viajar te enseña eso, a situarte, a mirar un poco más desde lejos. Irse de la patria y volver, es como leer un buen libro y levantar la vista, y sospechar que hemos cambiado, que el mundo ha cambiado un poquito más… porque lo vemos un poquito desde otro punto de vista. Tal vez porque hemos saltado la grieta, o hemos cruzado un puente, pero el abismo no se borra ¿O por qué creen que los países poderosos les otorgan a sus docentes universitarios la posibilidad de tomarse un año sabático? ¿por qué los jóvenes de estos países terminan el secundario y viajan un poco por el mundo con el consentimiento de su gente, y vuelven a seguir estudiando, o se quedan estancados en alguna grieta de contradicciones, o a construir puentes?
Al respecto, también pensaba en la Unión Europea, tanta crisis, tanta crisis, pero no se nota tanta unión, la división sigue latente. Se habla de "los españoles", de "los griegos", no de "los europeos". Lo mismo que el Mercosur, como decía hoy un paraguayo en la radio, tanto hablar del Mercosur, y al final  Paraguay le provee por monedas de energía eléctrica a Brasil y a Argentina, mientras que ellos mismos tienen regiones sin luz. La misma contradicción que existe entre individuos y sociedad, también existe a nivel global entre países, entre regiones. Los que fallamos somos los habitantes, los escindidos egocéntricos terrícolas...
 
Todas estas cosas pienso, y muchas otras que no llegan a plasmarse en palabras. Pero respuestas no tengo. Sólo intentos de llegar a ninguna parte concreta. Sólo intentos de mirar el mundo desde adentro, y de mirarme desde el mundo, y de que el mundo me mire, y de mirarnos entre mundos… Vale la pena, por supuesto. Intuyo que se trata del mismísimo misterio que irradia la vida.

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